Cada primavera y verano, diferentes árboles, hierbas, malezas y arbustos liberan sus pólenes, que quedan flotando en el aire. Cuando las personas alérgicas a un polen particular lo respiran, estas sustancias son consideradas como enemigos (alérgenos) y nuestro organismo puede desencadenar una respuesta exagerada.

Cada primavera y verano, diferentes árboles, hierbas, malezas y arbustos liberan sus pólenes, que quedan flotando en el aire. Cuando las personas alérgicas a un polen particular lo respiran, estas sustancias son consideradas como enemigos (alérgenos) y nuestro organismo puede desencadenar una respuesta exagerada. La alergia a los pólenes es una reacción a los pólenes transportados por el viento (anemófilos). Éstos entran en contacto con las mucosas respiratorias y oculares y, a consecuencia de este primer encuentro (fase de sensibilización), el sistema inmunitario considera al polen como un alérgeno. Esta primera fase es silente, es decir, que el sujeto que está sensibilizado a un alérgeno no presenta ningún síntoma concreto y este periodo puede durar un tiempo variable de incluso años. En un segundo contacto, la persona “sensibilizada” desencadena la reacción alérgica con manifestaciones propiamente alérgicas como puede ser rinoconjunitivitis, asma, urticaria, etc.. La rinoconjuntovitis alérgica reaparece todos los años en la misma temporada, cuando las plantas que originan el polen que causa la alergia “polinizan” y éste está presente en el aire.

SÍNTOMAS

Los síntomas alérgicos pueden manifestarse de repente y a menudo se parecen a los síntomas de un resfriado.

Rinoconjuntivitis: es una irritación de la nariz que produce picores, estornudos, nariz congestionada, rinorrea (secreción acuosa nasal o moqueo), lagrimeo, enrojecimiento de los ojos, picores, sensación de tener tierra en el ojo.

Otros: Tos, sensación de ahogo, sibilancias (ruidos en el pecho) que sugieren un asma asociada.

La alergia al polen es una de las más comunes causas de alergia, y afecta a muchos millones de personas. No es sencillo evitar por completo respirar polen, puesto que una sola planta es capaz de liberar al ambiente varios millones de granos de polen, que pueden ser transportados por el viento varios cientos de kilómetros. Aunque la Rino-Conjuntivitis alérgica por polen (comúnmente llamada “fiebre del heno”) suele ser estacional, puede causar síntomas en cualquier momento. Esto sucede cuando esa planta en concreto poliniza todo o casi todo el año, como es el caso de la pariearia o el plantago.

Consejos para personas con alergia al polen:

EVITACIÓN

El tratamiento óptimo de las enfermedades alérgicas, una vez descubierta su causa, esto es, conocer cual o cuales son las sustancias que originan la sensibilización, es evitar la exposición a dichas sustancias. Esto puede conseguirse de forma completa en algunos casos (alergias a alimentos, medicamentos, a pelos o epitelios animales, alergias por contacto a determinados productos), aunque en otros, como sucede con los pólenes, es muy dificil poder evitar que el paciente entre en contacto con las mismas, debido a que se encuentran en el aire que respiramos

Los pólenes están en suspensión en el aire. Los días de viento, el aire puede transportar los pólenes del campo a la ciudad. La concentración de polen en el aire es más escasa en los días de lluvia o los fríos y húmedos y aumenta en los días calurosos y soleados.

Precauciones:

  • Se debe evitar, en la época de polinización de la planta o plantas responsables de los síntomas, permanecer mucho tiempo al aire libre, especialmente en parques, jardines y en el campo, sobre todo los días de mucho viento, y en cambio estar todo el tiempo posible en locales cerrados. Esto puede resultar penoso para algunas personas, ya que la primavera es la época que más invita a salir al campo. Intentar demorar actividades al aire libre hasta la tarde-noche, cuando los recuentos de polen suelen ser más bajos
  • Mantenga las ventanas de la casa cerradas el mayor tiempo posible, principalmente durante las horas de sol, y abrirlas hacia el atardecer. Debe abstenerse de tener las ventanas abiertas durante toda la noche pues de madrugada los pólenes son más abundantes en el aire debido a las corrientes circulatorias del mismo.
  • Es preferible ir de vacaciones cerca del mar, lejos de las regiones con alta concentración de polen.
  • Evitar alimentos que contengan pólenes o extractos de plantas.
  • Evitar actividades al aire libre durante los días con elevados recuentos polínicos
  • Es importante revisar el calendario polínico en cada región y Comprobar a diario las previsiones sobre los recuentos de polen. El aire acondicionado es recomendable.
  • Si viaja en coche debe llevar las ventanillas cerradas para evitar que el aire le dé en la cara con más intensidad, a causa de la velocidad. Si el coche tiene aire acondicionado es conveniente usarlo, ya que los sistemas de aire acondicionado llevan incorporados filtros (algunos específicos para pólenes ya salen como equipamiento de serie en algunas marcas) que impiden que los pólenes penetren en el habitáculo.
  • Evite viajar en moto, pues el aire que contiene los pólenes le golpeará con mayor fuerza en la cara, aumentando los síntomas, y ello puede ser un factor importante de riesgo para la conducción.
  • Debe proteger los ojos del contacto directo con el aire, por lo que re s u l t a útil el empleo de gafas.
  • Si se dispone de aire acondicionado en la casa y la temperatura ambiental lo permite, es conveniente utilizarlo, pues tiene filtros que evitan que el polen penetre en el interior de la vivienda. En la actualidad se encuentran disponibles sistemas de filtración del aire que hacen pasar el aire de la habitación a través de una serie de filtros, quedando los pólenes atrapados en los mismos y por consiguiente, el aire queda totalmente libre de los mismos.

 TRATAMIENTOS

  • Tratamiento sintomático debe tomarse cada año durante la estación polínica. La medicación puede ser local (gotas nasales, colirios) o general, destacando:
  • Los corticoides locales (derivados de la cortisona) reducen la inflamación, son eficaces y bien tolerados.
  • Los antihistamínicos bloquean la acción de histamina que se libera en el momento de la reacción alérgica
  • La inmunoterapia con alérgenos (o vacunas), consite en administrar dosis progresivamente crecientes, para habituar al organismo a los pólenes responsables de la alergia. Puede adminstrarse por vía subcutánea o por vía sublingual y su prescripción así como seguimento debe realizarse siempre por un alergólogo.

    ALERGIA  A PÓLENES

    GRAMÍNEAS

 

 

 

 

 

 

 

Cualquier persona que presente una alergia respiratoria, especialmente si su manifestación clínica es el asma, debe tener también en cuenta otras precauciones, ya que hay una serie de sustancias que sin actuar por un mecanismo alérgico, pueden producir un empeoramiento de los síntomas o desencadenar crisis importantes. Son los llamados factores irritantes inespecíficos que al actuar sobre las mucosas inflamadas (mucosa nasal, conjuntival o bronquial) agudizan el proceso.

Son sustancias como el humo; olores fuertes como los de perfumes, pinturas, amoníaco o lejía; inhalación de polvo fino, como los detergentes; “sprays” ambientadores, de insecticidas o de laca para el cabello; gases y vapores diversos; la contaminación ambiental que se produce en grandes concentraciones urbanas o industriales, etc.

De igual forma pueden actuar los cambios bruscos de temperatura y el frio.

De igual manera, las semillas de los chopos producen una pelusilla de color blancuzco y de aspecto algodonoso deshilachado, que actúa como un fuerte irritante. Por último no cabe olvidar que en las grandes concentraciones urbanas se pueden encontrar, principalmente en verano, concentraciones elevadas de ozono en el aire que respiramos y este actúa como un irritante de la mucosa bronquial

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cualquier persona que presente una alergia respiratoria, especialmente si su manifestación clínica es el asma, debe tener también en cuenta otras precauciones, ya que hay una serie de sustancias que sin actuar por un mecanismo alérgico, pueden producir un empeoramiento de los síntomas o desencadenar crisis importantes. Son los llamados factores irritantes inespecíficos que al actuar sobre las mucosas inflamadas (mucosa nasal, conjuntival o bronquial) agudizan el proceso.

Son sustancias como el humo; olores fuertes como los de perfumes, pinturas, amoníaco o lejía; inhalación de polvo fino, como los detergentes; “sprays” ambientadores, de insecticidas o de laca para el cabello; gases y vapores diversos; la contaminación ambiental que se produce en grandes concentraciones urbanas o industriales, etc.

De igual forma pueden actuar los cambios bruscos de temperatura y el frio.

De igual manera, las semillas de los chopos producen una pelusilla de color blancuzco y de aspecto algodonoso deshilachado, que actúa como un fuerte irritante. Por último no cabe olvidar que en las grandes concentraciones urbanas se pueden encontrar, principalmente en verano, concentraciones elevadas de ozono en el aire que respiramos y este actúa como un irritante de la mucosa bronquial